Con frecuencia, el cáncer de próstata se descubre a través de la prueba PSA o por tacto rectal (DRE, por sus siglas en inglés) en hombres sanos que no presentan síntomas. Cuando el cáncer de próstata no causa síntomas, pueden desarrollarse los siguientes síntomas. A veces, los hombres con cáncer de próstata no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
Micción frecuente
Dolor o ardor al orinar
Chorro de orina débil o con interrupciones
Sangre en la orina
Urgencia frecuente de orinar en la noche

Ninguno de estos síntomas es específico para el cáncer de próstata. Los mismos síntomas pueden presentarse en hombres que tienen un trastorno no canceroso conocido como hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés), o aumento del tamaño de la próstata. Los síntomas urinarios también pueden indicar una infección u otros trastornos.
Si el cáncer se ha diseminado más allá de la glándula prostática, un hombre puede experimentar:
Dolor en la espalda, muslos, hombros y otros huesos
Pérdida de peso sin razón aparente
Fatiga
Otros síntomas, dependiendo de la localización.

Diágnostico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo.

En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad.

Si no se puede realizar la biopsia, es posible que el médico indique otras pruebas que ayuden a formular un diagnóstico.

Esta situación no es muy frecuente con el cáncer de próstata. Por ejemplo, se presenta cuando un paciente tiene otro problema médico que dificulta la realización de la biopsia o cuando una persona tiene un nivel muy alto de PSA y una centellografía ósea que indica la presencia de cáncer.

Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico
  • Tipo de cáncer
  • Gravedad de los síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Cuanto más tempranamente se detecte el cáncer, mayores serán las posibilidades de curarlo. Las dos pruebas que comúnmente se usan en la actualidad para la detección del cáncer de próstata en el hombre son la prueba PSA y el DRE.

Comentario sobre la controversia generada por la prueba de detección del cáncer de próstata

Existe cierta controversia acerca del uso del PSA como prueba de detección para muchos hombres que no tienen síntomas de cáncer de próstata.

La prueba del PSA es útil para la detección del cáncer de próstata en un período precoz pero todavía no se ha comprobado que disminuya las tasas de mortalidad por cáncer de próstata.

También detecta afecciones que no son cáncer y no detecta algunos cánceres de próstata.

A diferencia de otros tipos de cáncer, el cáncer de próstata crece lentamente en muchos hombres; tan lentamente que, de no tratarlo, no pondría en peligro la vida de algunos pacientes.

Por esta razón, la detección del cáncer de próstata puede implicar que algunos hombres deban someterse a cirugía y a otros tratamientos que quizás jamás serían necesarios.

Por este motivo, muchos hombres, junto con sus médicos, pueden considerar la vigilancia activa (también llamada espera vigilante) del cáncer en lugar del tratamiento inmediato.

Esta opción puede ser más conveniente para un hombre con un cáncer muy pequeño, de crecimiento lento, y para aquellos de edad mucho más avanzada o que sufren de otras enfermedades limitantes o que ponen en riesgo la vida.

Debido a que los tratamientos para el cáncer de próstata tienen efectos secundarios significativos, el tratamiento innecesario puede afectar seriamente la calidad de vida de un hombre.

Sin embargo, es importante destacar que no es fácil predecir cuáles son los tumores que se comportarán de forma agresiva y cuáles son los que crecerán lentamente.

Esto ha causado que los médicos crean que es más seguro usar pruebas de detección para localizar los casos agresivos de forma temprana aunque esto signifique que algunos pacientes recibirán tratamiento innecesario para los casos de cáncer de próstata que crecen lentamente.

Éste es particularmente el caso, ya que muchas de las pruebas de detección inicial, como el DRE o la medición del PSA, no son peligrosas. Actualmente está en curso en Europa un estudio importante sobre el uso de la prueba de detección del cáncer de próstata, y los resultados pueden aclarar considerablemente las dudas de este complejo debate.

Hasta que se realice una investigación más completa para evaluar este tema, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) todavía no ha expresado su postura oficial sobre la prueba de detección del cáncer de próstata o recomendaciones para los hombres con respecto a cuándo deben comenzar a realizarse pruebas para el cáncer de próstata.

Cada paciente debe analizar su situación individual con su médico y tratar de llegar a una decisión conjunta.

El diagnóstico del cáncer de próstata
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de próstata:

La prueba del PSA. El PSA es un marcador tumoral (un tipo de proteína que libera el tejido prostático) que se encuentra en niveles más elevados en la sangre del hombre cuando hay actividad anormal en la próstata, tales como el cáncer de próstata, la hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés) o la prostatitis (inflamación de la próstata).

La prueba del PSA detecta los niveles más elevados de lo normal de PSA que pueden indicar la presencia de cáncer de próstata. Como se indicó anteriormente, la prueba de PSA es muy precisa, lo que significa que la mayoría de las personas con cáncer de próstata tendrán niveles elevados de este marcador; sin embargo, la prueba no es específica en el sentido de que los niveles de PSA también pueden aumentar por otras causas, que no correspondan al cáncer.

Los médicos pueden observar otras características del valor de PSA, como el nivel absoluto, los cambios con el transcurso del tiempo y el nivel en relación con el tamaño de la próstata, para determinar si es necesario realizar una biopsia. Además, una versión de la prueba de PSA permite que el médico mida un componente específico llamado el PSA “libre”, que en ocasiones puede ayudar a determinar si un tumor es benigno (no canceroso) o maligno.

Tacto rectal (DRE, por sus siglas en inglés). Un médico se coloca un guante e inserta un dedo lubricado en el recto del hombre y palpa la superficie de la próstata para detectar cualquier irregularidad. Esta prueba no es muy precisa; por lo tanto, la mayoría de los hombres con cáncer de próstata en la etapa inicial tienen un resultado normal del tacto rectal.
Si los resultados de la prueba del antígeno prostático específico o del tacto rectal son anormales, las siguientes pruebas pueden confirmar el diagnóstico de cáncer:

Ecografía transrectal (TRUS, por sus siglas en inglés) Un médico inserta una sonda en el recto para tomar una fotografía de la próstata utilizando las ondas sonoras que rebotan contra la próstata.

Biopsia. La única forma de realizar un diagnóstico seguro del cáncer es con una biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. A menudo, el cirujano se vale de la TRUS y de un instrumento para biopsias con el que extrae fragmentos muy pequeños de tejido prostático. La muestra extraída con la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Habitualmente, este procedimiento se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local para adormecer la zona.

Los médicos pueden realizar los siguientes estudios por imágenes para determinar si el cáncer se diseminó más allá de la próstata:

Centellograma óseo. Un centellograma óseo utiliza un marcador radioactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente, y luego se acumula en zonas del hueso. Para la detección, se utiliza una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro.

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). La MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo